¿Qué ocurre realmente dentro de los músculos de una corredora de élite cuando corre cerca de su límite?
Cuando hablamos de rendimiento en running solemos pensar en variables como el VO₂max, el ritmo cardíaco, el lactato o la velocidad que un atleta puede mantener durante una competición. Sin embargo, detrás de todas ellas existe un componente fundamental: la capacidad del músculo para utilizar el oxígeno y producir energía de manera eficiente.
Un estudio publicado en Physiological Reports investigó precisamente esta cuestión en corredoras de medio fondo altamente entrenadas. Los investigadores analizaron si la capacidad oxidativa de un músculo específico, estimada mediante una tecnología no invasiva llamada espectroscopia de infrarrojo cercano (NIRS), estaba relacionada con diferentes indicadores del rendimiento aeróbico.
Los resultados son interesantes porque muestran que la capacidad oxidativa muscular parece estar estrechamente relacionada con algunos de los principales indicadores del rendimiento aeróbico, pero no necesariamente con todos los tipos de esfuerzo.
NIRS: una ventana para observar el oxígeno dentro del músculo
La espectroscopia de infrarrojo cercano (NIRS) permite estudiar los cambios en la oxigenación de los tejidos mediante sensores colocados sobre la piel.
En este estudio, los investigadores utilizaron NIRS sobre el rectus femoris, uno de los músculos que forman el cuádriceps y que participa activamente durante la carrera.
El objetivo no era observar directamente las mitocondrias ni contar cuántas existen dentro de las células. En cambio, se buscó obtener una estimación funcional de la capacidad oxidativa del músculo, es decir, de qué tan rápidamente puede utilizar el oxígeno disponible para producir energía.
¿Cómo se realizó?
Después de una actividad ligera, los investigadores realizaron breves oclusiones del flujo sanguíneo mediante un manguito colocado en la extremidad.
Durante estos periodos, el músculo continúa utilizando el oxígeno que tiene disponible. Posteriormente, cuando se libera la oclusión, la oxigenación vuelve a recuperarse.
A partir de la velocidad de estos cambios se puede calcular una constante denominada k.
En términos sencillos:
Cuanto más rápida es la recuperación de la oxigenación, mayor es la capacidad oxidativa muscular estimada.
Es importante aclarar que k no constituye una medición directa de la actividad o cantidad de las mitocondrias. Se trata de una medida indirecta de la capacidad oxidativa del tejido muscular.
¿Qué relación tuvo esta capacidad con el rendimiento?
Aquí aparecen los resultados más interesantes del estudio.
La capacidad oxidativa muscular estimada mediante NIRS mostró asociaciones significativas con varios indicadores relacionados con el rendimiento aeróbico.
VO₂max: r = 0.71
La relación con el VO₂max fue de r = 0.71 (p = 0.002).
El VO₂max representa la cantidad máxima de oxígeno que el organismo puede captar, transportar y utilizar durante un esfuerzo intenso.
Una correlación de 0.71 indica una asociación considerable entre la capacidad oxidativa muscular local y el VO₂max en las atletas estudiadas.
Pero hay que hacer una precisión importante: esto no significa que la capacidad oxidativa del cuádriceps sea la única responsable del VO₂max.
El VO₂max es una variable sistémica en la que participan los pulmones, el corazón, la circulación, la sangre y los músculos.
Por tanto, el resultado muestra una relación, no que una variable sea necesariamente la causa de la otra.
Umbral de lactato: r = 0.67
La capacidad oxidativa también mostró una relación significativa con el punto de inflexión del lactato (LTP), con r = 0.67 (p = 0.005).
El LTP representa un punto del ejercicio en el que la respuesta del lactato sanguíneo comienza a aumentar de manera más pronunciada.
Una mayor capacidad oxidativa muscular puede favorecer que el músculo utilice de forma más eficiente los sustratos energéticos y mantenga determinados niveles de intensidad durante más tiempo.
Sin embargo, tampoco aquí debemos interpretar la correlación como una relación causal directa.
El rendimiento en torno al umbral depende de múltiples factores fisiológicos.
Velocidad crítica: r = 0.66
La velocidad crítica (CS) también mostró una asociación significativa con la capacidad oxidativa muscular, con r = 0.66 (p = 0.005).
La velocidad crítica es especialmente interesante para los corredores porque se relaciona con la capacidad de mantener intensidades elevadas durante periodos prolongados.
En conjunto, estos tres resultados apuntan hacia una misma dirección:
La capacidad oxidativa de un músculo concreto parece estar estrechamente relacionada con varios indicadores globales del rendimiento aeróbico.
Y aquí está una de las ideas más interesantes del estudio: una característica localizada en el músculo puede guardar una relación importante con variables que normalmente consideramos “de todo el organismo”.
Pero aparece una sorpresa: el tiempo hasta el agotamiento
Si la capacidad oxidativa muscular está relacionada con VO₂max, LTP y velocidad crítica, podríamos esperar que también predijera cuánto tiempo puede una corredora mantener un esfuerzo extremadamente intenso.
Sin embargo, eso no ocurrió.
En la prueba de tiempo hasta el agotamiento (TTE), la correlación fue prácticamente inexistente:
r = 0.13; p = 0.622
Las participantes realizaron un esfuerzo de intensidad muy elevada, diseñado para llevarlas al agotamiento en aproximadamente cuatro minutos.
En este caso, la capacidad oxidativa muscular estimada mediante NIRS no mostró una asociación significativa con el tiempo que las atletas pudieron mantener el esfuerzo.
Y esto es precisamente lo que hace interesante al estudio.
¿Por qué puede ocurrir esto?
Un esfuerzo de aproximadamente cuatro minutos llevado hasta el agotamiento se encuentra en una intensidad muy elevada y exige mucho más que la capacidad aeróbica.
En este tipo de ejercicio participan de manera importante los mecanismos de producción de energía que permiten generar ATP rápidamente, incluyendo una contribución considerable de las vías anaeróbicas.
También intervienen factores como:
- la capacidad de utilizar las reservas energéticas disponibles;
- la acumulación y tolerancia a metabolitos asociados al esfuerzo intenso;
- el reclutamiento de fibras musculares;
- la capacidad neuromuscular;
- la tolerancia individual al esfuerzo;
- la estrategia de ritmo;
- y otros factores periféricos y centrales.
Por eso, el hecho de que k no se relacionara significativamente con el TTE no significa que el metabolismo oxidativo y el metabolismo anaeróbico sean sistemas completamente independientes.
Lo que sí podemos decir es que, en esta muestra y bajo las condiciones de esta prueba, la capacidad oxidativa muscular estimada mediante NIRS no explicó de manera significativa las diferencias en el tiempo hasta el agotamiento.
Entonces, ¿las mitocondrias determinan el rendimiento?
No exactamente.
Las mitocondrias son fundamentales para la producción aeróbica de energía, pero el rendimiento de un corredor no depende de una sola pieza.
Podemos imaginarlo como una cadena:
Pulmones → corazón → sangre → transporte de oxígeno → músculo → mitocondrias → producción de energía → movimiento
Si uno de estos componentes cambia, puede modificar el rendimiento.
Por eso, tener una elevada capacidad oxidativa muscular puede ser una característica muy favorable, pero no convierte automáticamente a una persona en una corredora más rápida.
También importan la economía de carrera, la fuerza, la biomecánica, la capacidad cardiovascular, el umbral, la disponibilidad energética, la composición muscular, la capacidad anaeróbica y, por supuesto, el entrenamiento.
¿Qué significa esto para el entrenamiento?
El principal mensaje práctico no debería ser:
“Hay que aumentar las mitocondrias para correr más rápido”.
Sería una simplificación excesiva.
El mensaje más interesante es otro:
El rendimiento deportivo está compuesto por diferentes capacidades fisiológicas que pueden contribuir de manera distinta dependiendo de la intensidad y duración del esfuerzo.
Los entrenamientos de resistencia y los intervalos pueden estimular adaptaciones que mejoren la capacidad oxidativa muscular, mientras que otros estímulos trabajan aspectos como la velocidad, la fuerza, la capacidad anaeróbica o la tolerancia a intensidades elevadas.
Por eso, un programa de entrenamiento bien diseñado no busca desarrollar una única cualidad, sino construir un sistema completo.
¿Y qué aporta realmente la tecnología NIRS?
Aquí probablemente está una de las partes más interesantes del estudio.
Tradicionalmente, muchas evaluaciones fisiológicas se centran en variables sistémicas: VO₂max, frecuencia cardíaca, lactato, velocidad, potencia, etc.
La NIRS permite añadir otra perspectiva:
¿Qué está ocurriendo dentro de un músculo específico?
Esto abre la posibilidad de estudiar diferencias entre músculos, observar respuestas locales al ejercicio y seguir determinadas adaptaciones musculares de una manera relativamente sencilla y no invasiva.
Pero tampoco debemos convertir NIRS en una especie de “medidor mágico de las mitocondrias”.
Es una herramienta complementaria que aporta información valiosa sobre la oxigenación y la capacidad oxidativa estimada del tejido.
La gran conclusión
Quizás la conclusión más interesante de esta investigación no sea simplemente que “más capacidad oxidativa significa mejor rendimiento”.
Es algo más sofisticado:
el tipo de esfuerzo determina qué capacidades fisiológicas adquieren mayor importancia.
La capacidad oxidativa muscular mostró asociaciones importantes con el VO₂max, el punto de inflexión del lactato y la velocidad crítica.
Sin embargo, esa misma variable no mostró una relación significativa con el tiempo hasta el agotamiento durante un esfuerzo severo de aproximadamente cuatro minutos.
Esto nos recuerda algo fundamental en fisiología del ejercicio:
No existe una única variable que explique por sí sola el rendimiento de un corredor.
Un atleta puede necesitar un excelente sistema aeróbico para sostener esfuerzos prolongados, pero también una gran capacidad para producir energía rápidamente, tolerar intensidades extremas y mantener el rendimiento cuando el esfuerzo supera determinados límites fisiológicos.
En otras palabras, correr rápido no depende únicamente de cuánto oxígeno puedes consumir.
Depende de qué tan bien puedes transportarlo, utilizarlo, producir energía con él y combinar ese sistema con todas las demás capacidades que exige correr al límite.
Y tecnologías como NIRS nos están permitiendo mirar una parte de ese proceso que durante mucho tiempo permaneció prácticamente invisible: lo que ocurre dentro del músculo mientras corremos.











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